jueves, 23 de agosto de 2012

Enésima revisión del año

Cada vez que voy a la consulta del Neurocirujano de Rayo tengo la sensación de estar pasando la selectividad. Cosquilleo en el estómago, nervios, miedo.... así todo junto haciéndose hueco en mis tripas. Y eso a pesar de que en la mayoría de las ocasiones sé lo que me va a decir el médico. 

Esta vez iba con algo de congoja, para qué negarlo. Llevamos un año movidito. Después del ingreso del pasado diciembre hemos tenido altos y bajos. La médico residente que acompaña al de siempre me gusta pero se nota que es joven y le gusta arriesgar. Fue ella quien le atendió en el ingreso de julio, pues el Doctor estaba de vacaciones. El tratamiento y seguimiento que le hizo falta entonces estaba libre de cualquier complicación pues respondió muy bien a las medidas tomadas. Pero ella ya pensaba en la alternativa quirúrgica para mejorar la situación general. Es cirujana, es lógico que piense en llevarle al quirófano. Pero llevo ya cinco años con este Doctor y sé que su máxima no es esa. El cerebro de los niños cambia cada día y aquí no se puede operar por operar. Más cuando te encuentras con un cerebro peculiar como el del nene, o cuando el sistema mecánico que lleva puesto se ha adherido a las estructuras, en fin, que esto no es sencillo. 

Su lema es claro: sino se estropea no se toca, se trata. Ya en diciembre me dijo algo que yo en principio no quise aceptar, quizá porque desde los 15 meses hasta ese entonces casi ni nos habíamos enterado de lo que suponía llevar una válvula de derivación. Los meses anteriores fueron durísimos, pero después de la tormenta nos llegó una calma maravillosa. Cuando conseguimos normalizar de nuevo la válvula tras la descompensación, él seguía teniendo dolor, yo quería que el dolor desapareciera e incluso hubiera aceptado quirófano. Pero él me dijo que no, "si hay dolor, tratamos el dolor". Me pareció horrible. 

Hoy ya no me parece tan malo. El Doc es un hombre especial, no son muchas las veces que se muestra dicharachero y hablador. Lo hace más en compañía de sus estudiantes, a los que forma a las mil maravillas, doy fe. Pero el trato con los padres le cuesta. Yo siempre le tiro un poco de la lengua, y él siempre contesta, aunque a duras penas. Ayer fue uno de los días en los que costó que hablara, pero sus gestos me dicen mucho. 

¿Qué hacemos con Rayo? ¡Nada! Así de simple, de llano. Todo el entramado cerebral de mi hijo quedó resumido en dos palabras: nada y esperar. Lo que al nene le pasa cuando se le descompensa la válvula se llama hiperfunción valvular. Esto sucede especialmente a niños en su máximo período de crecimiento y desarrollo, entre los 4 y 7 años de edad. Después, salvo excepciones por supuesto, esta complicación no se produce en adolescentes o adultos. Motivo: el cerebro experimenta un crecimiento espectacular, cambia y debemos ajustar la parte mecánica a la parte física. 

¿Cuántos niños de estas edades conocéis a los que le duele la cabeza? Seguro que alguno. Sé de amiguitos del nene a los que le sucede. No uno ni dos..... unos cuantos. Su cabeza cambia, sus necesidades físicas también. 

¿Sabíais que cuando hacemos ejercicio físico se genera más líquido cefalorraquídeo? Un cerebro normal consigue eliminar el líquido a la velocidad que el cuerpo necesita. Si en reposo hay menos, elimina menos. Si la cantidad aumenta, se adapta. Pero el sistema de Rayo no permite variaciones, su velocidad de evacuación está regulada a una cantidad fija. Si genera más líquido, deberá esperar a ser evacuado. ¿Qué puede provocar esto? ligera presión y molestia o dolor. Tenemos una ligera ventaja, el recipiente donde se acumula el líquido -los ventrículos cerebrales- que tiene Rayo son muy muy pequeñitos, así que mucho no puede albergar, elimina relativamente rápido. Os cuento esto para que veáis las consecuencias que puede tener en su vida normal. 

Nos toca seguir adelante. En caso de que se vuelva a producir una descompensación, alteración o similar, de nuevo al hospital donde intentarán tratarlo con medicación como las veces anteriores y observarán la evolución. Siempre medidas no agresivas y observación. Solo decidirán medidas quirúrgicas si las cosas se ponen difíciles. 

Esperando a ser atendidos había otros niños, más mayores que mi hijo, con patologías tremendas y consecuencias muy evidentes. Mi peque tenía 5 días cuando detectaron la hemorragia y la hidrocefalia. Tuvimos mucha suerte, rápidamente pudieron aliviar la presión cerebral, además de que la hemorragia no fue excesivamente grande. No hubo daño y la prueba está en que a pesar de las válvulas y cirugías mi niño se ha desarrollado de modo normal. Tuvimos mucha suerte entonces. 

Ahora tenemos que luchar porque ese bienestar continúe, porque todo siga igual de bien, porque crezca sano y feliz. 

lunes, 20 de agosto de 2012

Maternidad y crianza: ¿cuándo comenzaron las cosas a cambiar?

¿Cuándo comenzaron las cosas a cambiar? Recuerdo a mi abuela contar que ella crió a sus cinco hijos trabajando en el campo. Ella vivió una larga vida, eran gente humilde, de campo. Había que salir al campo a trabajar. ¿Y sabéis lo que hacía con sus hijos, con los que aún no andaban, con los que no comían? Se los ataba al cuerpo y así podían mamar (esto de los fulares no es una modernidad de hoy día). Ellos se alimentaban y mi abuela trabajaba. Seguro que a muchos os suena esto, seguro que vuestros familiares os han contado alguna historia similar. Cuando ya comían, caminaban y se hacían más independientes ahí estaban las abuelas, las tías, las vecinas..... ¡la tribu! para echar una mano. Que me toca a mi ir al campo, me quedo yo con los churumbeles. Que te tienes que ir y este quiere teta, deja que ya le doy yo. Que te pones mala y parece que el niño no mama bien, ya le doy yo que tengo para todos. Mi abuela amamantó a varios sobrinos al tiempo que criaba a mi madre. 


Que el niño llora de noche, pues tendrá hambre, a la teta y a la cama, que no ando como para perder el tiempo, mañana al amanecer hay que estar arriba. Y así hacían, sin preocuparse mucho por lo que la vecina diría, por si el niño se convertiría en un tirano, por si se malcriaba. Ahí había que ir a lo práctico, chuminadas las justas, que la vida era muy puta y si se trabajaba se comía, sino..... ni eso. Se criaba a los hijos de modo casi mecánico, las mujeres asumían su rol sin hacer preguntas, quizá con miedo pero no quedaba otra. Entre todas se ayudaban y los críos salían adelante. No me imagino yo a mi abuela mirando el reloj mientras alguno de mis tíos o mi madre lloraba en la otra habitación porque "hay que enseñarle a dormir", lo que se hubiera reído mi abuela de estas tontunadas. 

Pero, ¿cuándo comenzó a cambiar esto? Y sobre todo, ¿por qué? Mi suegra, con sus 78 años, ya me cuenta que cuando tuvo a su primer hijo, que hoy cuenta 48 primaveras (año arriba año abajo), el médico le decía que le dejase llorar en su cuna, que no era bueno coger a los niños en brazos, que llorar le ensanchaba los pulmones. Y ella se sorprendía enormemente al verme con el nene todo el día en brazos y no entendía. Y es que claro, ¡en su día se lo había dicho el médico! y en aquel entonces lo que decía el médico y el cura ¡¡iban a misa!! nunca mejor dicho. 

Entonces yo pienso que las cosas empezaron a cambiar cuando los médicos, en su mayoría hombres en aquella época, se metieron en lo que -en su día- eran cosas de mujeres. Mi abuela jamás parió con un médico, ni consultó cómo dar el pecho, ni pesó a sus hijos, ni le preguntó a nadie cuándo debían comenzar a comer, ....., todo eso "se sabía", las mujeres lo sabían porque otras mujeres se lo contaban, porque entre todas se enseñaban. Parir y criar, tan antiguo como la especie humana eran artes aprendidas y establecidas entre el género femenino. 

Bien es cierto que la figura del profesional médico surge para minimizar los riesgos, para asegurar el bienestar de mujeres y bebés. Pero me parece a mi..... solo me parece..... que su afán higiénico ha provocado una evolución y una serie de cambios que laten aún en nuestros días. Se redujeron los riesgos y las muertes de las mujeres gestantes, se sacaron más bebés adelante, y todo ello en una época en las que las condiciones higiénico-sanitarias no eran las más óptimas. Dedico una merecida ovación a los profesionales de entonces por este logro. Pero por desgracia, la higiene, la reducción de la mortandad y la mejora de otras condiciones trajeron una serie de consecuencias muy negativas.

Se dejó de parir en los hogares, y al principio las pudientes y después casi todas acabaron pariendo en el hospital o clínica de turno. Llegaron los nidos, el apartar a la madre de su bebé, se acabó la lactancia y se dio paso a los biberones y las leches artificiales. Y todo comenzó a cambiar, y todo el mundo empezó a participar, a opinar y a decir a las mujeres, a las madres, lo que tenían que hacer. Y las mujeres empezaron a pensar que todo aquello que hacían por instinto o porque lo veían en sus comadres estaba mal, y ciegamente comenzaron a obedecer. No nos olvidemos que en la España de hace unas décadas, el médico, el profesor y el cura tenían mucho que decir. 

Y así las mujeres nos vimos condenadas a no seguir haciendo algo para lo que naturalmente estamos preparadas, algo que hemos hecho a lo largo de millones de años: parir y amamantar. Y generación a generación, desde entonces, se ha ido transmitiendo esto de "nena tu haz caso al médico que sabe lo que se hace". Y las nenas hemos entrado en ese bucle absurdo hasta llegar al día de hoy donde las mujeres no saben de instinto, donde despertamos a nuestra femeneidad tarde, cuando ya hemos parido, es ahí donde nos damos cuenta, al tener a nuestro bebé en brazos de todo lo que nos han robado. 

El miedo a parir, el miedo a no saber qué hacer, el miedo a no saber lactar, el miedo a que tenga hambre, el miedo, el miedo, el miedo. "Llama al médico a ver qué dice" me decía una y otra vez mi madre aterrada si mi bebé hacía algún gruñido raro, o si lloraba. Ella, madre de dos hijas, pero perteneciente a esa generación de mujeres a las que se les arrebató el instinto y en su caso la lactancia. El médico manda, y si el médico dice que tu leche no es buena, pues al biberón y santas pascuas. Más que médicos, ¡parecían dioses! y las mujeres simples mortales que no tenían idea de nada. 

Mi abuela era una mujer de pueblo, no sabía leer ni escribir, pero sacó cinco hijos adelante en un pueblo de mala muerte a base de trabajar, de apoyarse y ayudarse de su familia y tribu. No tenían para mucho, mucho menos para médicos en aquel entonces. Y en medio de toda aquella ignorancia de un pueblo de Extremadura crió a sus hijos. 

Hoy, somos mujeres formadas e informadas, personas con un nivel cultural en muchos casos medio o alto. ¿Realmente no nos creemos capaces de criar sin consultar a los expertos? 

Este post te lo dedico a ti abuela, por ser una gran mujer que tuvo una vida difícil pero que aún así tuvo fuerza y valor para vivir 97 años. 

jueves, 16 de agosto de 2012

Tabaco, niños y empatía

Hace unos días salía en prensa una noticia que alarmaba a muchos consumidores: "Mercadona retira 11 de sus productos cosméticos a petición de Sanidad". ¡Qué revuelo! Preocupación absoluta, incluso leía a madres por la red alteradísimas pues uno de los productos retirados (o mejorados según la cadena de supermercados) ha sido la crema especial para pieles atópicas que daban a sus hijos (me falta un emoticono de manos llevadas a la cabeza). 

Nos preocupa la salud de nuestros hijos, está claro. Queremos lo mejor para ellos, evitarles comidas basura (nota mental: tengo pendiente hablar de esto), ofrecerles los mejores productos, los más efectivos, etc, etc, etc. Parece que vivimos en una sociedad muy pulcra, muy informada, muy preventiva. Pero este verano me he encontrado con acciones que me han sorprendido y me han hecho pensar. 

Hoy quiero hablar sobre el tabaco, las familias y los niños. Aviso, soy muy radical en este tema. Me parece que el tabaco es un mal de todos y no solo de las personas fumadoras, se trata de una cuestión de salud pública y no de derechos como gusta últimamente decir. Yo puedo respetar que tu fumes, en definitiva cada uno con su vida, su cuerpo y su salud hace lo que quiere. Pero si tu cigarro afecta a mi salud, lo respiro yo o me molesta, entonces ya hablamos de que el problema, también es mío. 

Hace cincuenta años no se disponía de información acerca de los nocivos efectos del tabaco. Fumar estaba de moda, era estiloso, atractivo. Hoy conocemos los devastadores efectos que causa, tanto para la salud del fumador como para quienes están a su alrededor: fumadores pasivos. Papá sin complejos conoce bien esto que hablo, él ha sido un fumador pasivo en su niñez. Por fortuna (y digo esto con tristeza) su padre pasaba mucho tiempo fuera de casa trabajando, así que se libraba del humo persistente de su cigarro. Aún hoy mi suegro enciende los cigarros alegremente delante de todos a pesar de que el médico le ha prohibido terminantemente fumar, a pesar de que mi suegra es asmática crónica, a pesar de que su nieto ande cerca. Siempre fumó delante de sus hijos y su mujer, así que considera que es lo más normal del mundo. Mi suegro tiene 81 años, una educación muy diferente y es difícil que comprenda algunas cosas. No le excuso, pero hasta puedo llegar a comprenderle. 

Pero ni comprendo, ni justifico a aquellas familias de hoy en día que se encienden el cigarro en presencia de sus hijos. Este verano he visto más fumadores que en mi lugar de residencia habitual, es curioso, pero así ha sido. Madres que empujan los carritos de sus bebés cigarro en mano mientras el humo va cayendo lentamente encima de la carita de su tierno bebé. Madres que colocaban histéricamente una sombrilla en el cochecito, cigarro en mano, preocupadísima por los efectos del sol en la piel de su criatura, pero sin preocupación alguna por el humo que estaba tragando. Padres y madres a la mesa con sus hijos, encendiéndose el pitillo después de comer y compartiendo el humo con sus nenes, mientras éstos aspiraban, acostumbrados. 

A mi me molesta el tabaco, soy asmática, y respirar humo de tabaco puede suponer tener que utilizar un inhalador. Eso es problema mío, me dirán muchos, bueno insisto que el tabaco es tóxico. Pero que mi hijo tenga que aspirar el humo de otros me pone enferma. Y claro, si a esas personas les importa un pimiento que sus hijos sean fumadores pasivos, imaginad lo que les importa que lo aspiren los hijos ajenos. 

En el hotel donde estuvimos alojados este verano, intentar pasar la sobremesa en la terraza con un café era casi imposible. Los fumadores se agolpaban a encender medio histéricos sus pitillos, y daba igual quien estuviese cerca, daba igual si molestaban. Y entonces tienes que escuchar aquello de "tenemos derecho". Señoras y señores, esto no es una cuestión de derechos, es mucho más. Como decía al principio es una cuestión de salud pública, una cuestión incluso de educación y respeto por el prójimo. Yo no voy a poner una cruz sobre una persona porque fuma, en absoluto. Pero no tolero la falta de respeto, la falta de empatía. 

Al final quienes no fumamos somos hasta mirados mal. Si se me ocurre decir a un fumador que me está molestando, me miran mal, incrédulos incluso y me dicen que tienen derecho...... Pues sí, tendrán derecho pero lo que no hay en este país es empatía. 

No quiero que mi hijo respire el humo del tabaco, y para ello tengo que renunciar a comer en una terraza, pasear por ciertos sitios, estar en determinadas zonas del parque, y así un largo etc. Entonces, ¿quién pierde derechos? Y todo por algo que en definitiva es nocivo para la salud. 


miércoles, 15 de agosto de 2012

¿Por qué se recomiendan métodos de adiestramiento en la consulta del pediatra?

Aunque el niño ha mejorado, la fiebre cesó y el dolor de oído también, pensé que sería buena idea que le echara un vistazo su pediatra. El bote de antibiótico se acababa, y como muchos sabéis la dosis que se da para el oído es algo más alta. Su pediatra estaba de vacaciones, como más de medio Madrid y nos dieron cita para otra pediatra que ya le ha visto en alguna ocasión y a la cual conocemos. 

No sé si otras veces también estaba eso en su mesa, o simplemente no me había fijado. El caso es que mientras la doctora examinaba los oídos de Rayo, llamó mi atención la cara del Sr. Estivill. Confieso que al principio me costó reconocer esa foto, con unos kilitos de más.... pero no había duda, era él. 

MÉTODO ESTIVILL: Guía rápida para enseñar a dormir a los niños. Extracto del libro original. Área científica MENARINI.

Me quedé estupefacta, de piedra. Sin mirar si quiera a la doctora cogí uno de esos folletos y lo ojeé incrédula. La doctora me miró sorprendida.... supongo que pensaría que ya no necesitaba de los "consejos" allí recogidos pues mi niño era mayor..... ¿Creería que ya le "he enseñado" a dormir? 

Cuando en su día me regalaron ese libro y comencé a leerlo no pude terminarlo, apenas pude leer unas páginas. Y en aquel entonces no pensaba como ahora, la maternidad aún no me había transformado, aún no sabía nada de lo que significaba tener un hijo. Y no pude leer aquel libro. Pero me he leído el folleto: 

Algunos consejos previos.

Es importante que se lean atentamente algunas recomendaciones: 
1. Debéis estar muy convencidos antes de empezar a aplicar el método. ........
2. .....

Las acciones y conductas inadecuadas de los niños deben ser ignoradas por los padres para no reforzarlas. En su lugar, hay que mostrarle la conducta adecuada. 

Dudas y preguntas: 

Nuestro hijo tiene once meses y una increíble tendencia a vomitar ante el más mínimo disgusto. ¿Qué hacemos si el niño arroja cuando le estemos enseñando a dormir? Una de las pocas acciones que puede llevar a cabo un bebé para comunicarse con los adultos el es vómito, alg que le resulta muy fácil de provocar y que no reviste mayores consecuencias. Por eso, debéis ignorar este tipo de llamadas de atención. Su vómito no debe asustaros....... 

No voy a seguir reproduciendo las innumerables mamarrachadas y crueldades que este señor suscribe, creo que es más que suficiente. Y con este folletín muchas familias se lanzan convencidas e hipnotizadas a la aventura de enseñar a dormir a sus hijos, a pesar de sus llantos, vómitos y peticiones de ser rescatados y cogidos para recibir amor. Ahí tenemos a esos padres que confiesan retenerse en la puerta del dormitorio de sus pequeños, que confiesan llorar, que temen no hacerlo bien pero..... es lo mejor para ellos. Yo no he llorado jamás por ninguna acción para con mi hijo, le he dado respeto y amor, hacer llorar a un hijo hasta ese punto, ¿de verdad es bueno para ellos?, ¿de verdad un adulto puede llegar a creer esto?

A estas alturas la red nos proporciona información adecuada, científica, documentada sobre las consecuencias de este método de adiestramiento, mal llamado Método Estivill, ya que este señor lo único que ha hecho ha sido adueñarse de una técnica reproducida por otros autores y cuyo origen podemos encontrar en el Doctor Spock. Ya hablaba de ello en el post que escribí tras el Encuentro papás e hijos 2.0.

Son muchos los profesionales que aportan evidencia científica basada en estudios, en hechos comprobables, son muchos los que nos recomiendan NO seguir este método. En este artículo estupendo de Ibone Olza podéis verlo. Pero a pesar de ello el método cala, los médicos se suben al carro y lo recomiendan a padres que sin saber muy bien causas o consecuencias lo aplican sobre sus indefensos bebés. 

"Son muchos los padres que lo aplican y todos dicen que les ha ido fenomenal". ¿Qué les ha ido fenomenal?: adiestrar a sus hijos, enseñarles a que sus llantos no tendrán respuesta, forzar a su cerebro a sobrevivir.... sí, los niños dejan de llorar, cuando su cerebro se colapsa llega un punto en que dice STOP. El ser humano se adapta y sobrevive, ¡somos la especie que mejor se adapta! Eso no lo vamos a poner en duda a día de hoy. Le especie humana ha sobrevivido a todo tipo de atrocidades, se ha repuesto y ha seguido adelante. ¡Así somos! Pero, pregunto, ¿por qué queremos someter a nuestros hijos a algo así? "Es que no duerme, no puedo más, esto no puede continuar, me toma el pelo,...." Y como mamá y papá no duermen pues a llorar tocan, a dormir del tirón, a no molestar más. 

Aquí no se trata de seguir una corriente u otra, se trata del bienestar y la salud de nuestros hijos. Ayer pensaba en ir al centro de salud y pedir que me explicaran por qué motivo recomiendan esto a las familias. ¿Por qué un pediatra ha de recomendar a unos padres qué hacer con el sueño de sus hijos? Porque es patológico según muchos, me respondía yo misma. ¿Por qué un médico considera el sueño de un bebé patológico simplemente por tener despertares nocturnos? Ahí está que quiz de la cuestión. Cualquiera que lea y se documente un poquito verá que el sueño infantil es inmaduro y debe evolucionar a medida que crece. Un médico seguro conoce mucho mejor todo el entramado de fases, maduración, etc, etc, que hay detrás. Y si lo conoce, por qué recomiendan esto, por qué se permite este sufrimiento gratuito de los niños. Son preguntas que se quedan en el aire, que nadie me contesta, lo máximo que obtengo de quienes lo aplican o creen en ello es: "nos ha ido fenomenal, ya sabe dormir". Sin analizar lo que se queda en el camino. 

Si este blog sirve de algo, si estas palabras pueden llegar a algún sitio.... No apliquéis ese método con vuestros hijos. No os creáis las pantochadas que se cuentan. Mi hijo que durmió en nuestra cama, que necesitó arrullos, mimos, caricias, teta, chupete, y todo tipo de artimañas para conciliar el sueño,...., mi hijo que tuvo miles de despertares y no durmió del tirón hasta casi los 3 años.... ese niño hoy duerme solo, en su habitación, de un tirón y todo ello sin traumas, sin lloros. No tengáis miedo de ser malos padres, no temáis amar a vuestros hijos. 

Por cierto, Rayo está bien, sus oídos algo rojos aún, unos días más de antibiótico y como nuevo. Prometo fijarme en la mesa de su pediatra la próxima vez, para ver si el folletito de marras está. Y si está, os aseguro que le pienso preguntar. 

lunes, 13 de agosto de 2012

Educación: sin prisa pero sin pausa

Vivimos en un mundo lleno de prisas, no nos engañemos somos esclavos del reloj, de los horarios, del calendario. Todo nuestro tiempo y nuestra forma de disfrutarlo está medido de tal forma que no se quede nada o casi nada al azar. Así vivimos y en muchas ocasiones así criamos a nuestros hijos. 

Hace tiempo que me quise bajar de ese carro, aunque la sociedad actual no te lo pone nada fácil. Ya en su día renuncié a que mi hijo realizara ciertas actividades que no tenían en cuenta cosas tan importantes como la siesta de los pequeños, sus horarios de comida..... Me di cuenta que eso era importante para mi, pero no para otras muchas familias. 

Pero cuando tu hijo se incorpora al "sistema", esto es comienza el colegio y se adapta a sus rígidos horarios, se hace difícil continuar con una filosofía de vida que implique mayor tranquilidad. Y entonces tienes que hacer encaje de bolillos para que los pequeños de la casa cumplan sus horarios pero sin estresarse. Sí, sí, leéis bien, ¡estrés! Porque los adultos hemos conseguido estresar a los niños. Les hemos trasladado nuestras preocupaciones por el trabajo, los horarios, el llego tarde, etc, etc, etc. Ya digo que fácil no es, la sociedad, las empresas y las ciudades nos ahogan y nos sumergen en un ritmo imparable del que es difícil librarse. 

Ya hace un tiempo leí acerca de un movimiento llamado slow parenting, al que tampoco di mucha importancia pues no distaba mucho de lo que yo hacía con mi pequeño de poco más de dos años.... en aquel entonces. Me sorprendía incluso que se erigiera un movimiento en torno a algo que para mi era tan evidente. 

Y no hace mucho La Mamá Vaca hablaba también de ello en su blog. Y es que realmente el slow debería ser nuestra filosofía de vida. Deberíamos reducir la actividad, pasar de quinta a tercera, dejarnos llevar solo un poquitín y disfrutar de la vida un poco más. 

Rayo acude a clases de música dos veces por semana, además de asistir a sus clases del cole en horario de mañana y tarde. Las clases de música son muy relajadas y muy cortas, ya que el método con el que pretender enseñar entiende que a los niños no hay que sobrecargarles ni saturarles. Así que la clase pasa volando y no da tiempo ni al aburrimiento ni al cansancio. Se aprovecha el tiempo al máximo y no se obliga a los peques. La atención de los niños tiene un tiempo muy reducido, si se aprovecha obtendrás un resultado estupendo, si te pasas el trabajo realizado servirá para poco. Así que aunque sean clases cortas, me parece suficiente emplear dos tardes en asistir.

Pero como ya es mayor, ¡puf! 5 años.... vamos que en nada se me hace adolescente (nótese por favor el tono irónico), muchos amigos, padres, madres y conocidos me preguntan sobre las posibles y futuras clases extraescolares que voy a añadir a su curriculum. Pues la verdad, no he pensado en ello. Porque no me parece necesario, en primer lugar, y porque el niño también tiene derecho a jugar en el parque con sus amigos, merendar tranquilo, disfrutar de su casa y sus juguetes...... En fin, tiene derecho a tener ocio. 

A día de hoy parece que el ocio infantil es una pérdida de tiempo y poco menos que sirve para gestar delicuentes. Yo tuve mucho ocio en mi infancia, pero mucho, y andaba por la calle con mi pandilla, y salía y entraba de casa, y el resultado no ha sido tan malo. 

Puede que considere alguna de las actividades que se dan en el propio colegio, pero solo porque Rayo me ha dicho que está interesado en esto o aquello. Y eso solo si tiene un horario decente, es un día en semana y el niño está muy interesado. Porque sigo en mis trece, quiero que mi hijo tenga tiempo libre y no me interesa que a su edad tenga una agenda más apretada que la de un ministro. 

En definitiva el movimiento slow parenting no deja de ser una manera más de criar con respeto, respetando los ritmos de nuestros hijos. La maternidad merece ser disfrutada, ¿no os parece?

viernes, 10 de agosto de 2012

Bye bye vacaciones

Se acabaron las vacaciones, un poco antes de lo previsto y con el susto en el cuerpo. Desde el miércoles por la noche estamos en Madrid, una vuelta repentina y sin pensar. Rayo comenzó a sentirse mal por la mañana, y como siempre ocurre cualquier malestar que el peque tiene viene acompañado de jaqueca.... y riesgos. 

No me lo pensé dos veces, preparé las maletas y por la tarde ya estábamos de camino. La fiebre alta comenzó esa noche, al igual que la cefalea y nuestro miedo. Ayer acudíamos al hospital, ya que en nuestro centro de salud fue imposible pedir cita. Cinco días hubiéramos tenido que esperar para una cita normal con un pediatra..... ¡vivir para ver! Así que decidimos acudir al hospital a descartar cualquier otra cosa. 

El diagnóstico final fue una otitis, antibiótico, antitérmicos y control de la jaqueca. La atención que nos dieron fue algo penosa, pero hoy no voy a andar de críticas, eso otro día. Hoy quiero explicaros por qué ponemos el grito en el cielo por un simple dolor de oídos, o una simple fiebre. Aunque pueda parecerlo, no, no soy una histérica. Cuando en julio tuvimos que dejarle unos días ingresado, el desencadenante fue un proceso vírico. Cualquier virus o infección trae fiebre, generalmente alta. La fiebre inflama los tejidos cerebrales. Rayo tiene unas estructuras muy particulares, que han crecido de modo diferente a otros niños. Por tanto cualquier inflamación le supone jaqueca. Muchos niños y adultos tienen dolor de cabeza cuando se ponen enfermos o tienen fiebre. Pero si mi hijo tiene jaqueca fuerte, puede traer también un mal funcionamiento valvular. Además con la fiebre, esto según me han explicado los médicos, se genera más líquido cefalorraquídeo (del cerebro) y mi hijo tiene una velocidad de salida del líquido rígidamente controlada. Si hay más, el líquido debe esperar a ser evacuado, y ello implica dolor. Y esto puede traer que incluso se colapse el sistema. 

Por ese motivo una dolencia común en niños normales, unas placas, una otitis, una fiebre común puede traernos complicaciones mayores. No es fácil, la verdad pero es lo que nos toca. A esto se une que el niño está creciendo, su cerebro cambiando, y en breve habrá que reajustar todo el sistema que tiene implantado. para poder ajustarlo a las necesidades de este cuerpo que crece y cambia a un ritmo frenético. Este sistema que lleva ahora se lo pusieron con 15 meses, poco queda de aquel bebote. Ahora este niño tiene unas necesidades físicas muy diferentes, y habrá que pensar en nuevos métodos para conseguir que siga tan bien y activo como siempre. En poco más de una semana tenemos cita con su especialista para revisarle y saber qué opina. 

Lo importante es que mi pequeño Rayo hoy está mejor, aunque todavía no está al 100%, todavía queda reajustar, descansar y que pase el dolorcito de cabeza. Esperemos que todo quede ahí y no tengamos más sustos. 

Pero hemos conseguido un objetivo que cuando comenzó el verano veíamos difícil: pasar unas buenas vacaciones. Hemos disfrutado mucho y el nene lo ha disfrutado enormemente. Así que estamos contentos, no es para menos. Ahora a pensar en la próxima escapada ;) 

lunes, 6 de agosto de 2012

Este verano: playa y sol

Cuando programamos las vacaciones hace unos meses decidimos que este año queríamos playa, playa, playa,...., y mucho sol. Rayo adora el mar, la arena, el agua, nadar. Así que optamos por mucho descanso y mucha playa. 

Como ya os contaba, primero hemos pasado por Almería, donde nos recibió un mar bravucón y con fuerza. No estamos acostumbrados a dar dos pasos y encontrarnos que el agua nos llega por el pecho. Y para que engañarnos, intimida un poco. La afición preferida de Rayo en aquellas playas fue combatir con las olas en la orilla, hasta que quedaba extenuado pidiendo regresar a la piscina. 

Ya en Levante volvimos a nuestro mar tranquilo, más sosegado y sin la fuerza de las aguas de Almería, lo cual hace que el nene no salga del agua. Se muestra más seguro y confiado y le permite practicar snorkel, bucear a su antojo y nadar sin ningún miedo. 

Llevamos una semana de un calor intenso, lo cual hace que la temperatura del agua sea alta..... vamos que a ningún friolero le dará pereza meterse al agua, os lo aseguro. Pero esto tiene un inconveniente, ¡las medusas! Este año tenemos la suerte de que ninguna plaga ha llegado a estas costas. Otros años nos hemos cansado de ver la "bandera de medusas" ondeando en el puesto del socorrista. Este año no es así, pero haberlas haylas, que estos ojitos las han visto. Pero son pequeñitas, más propensas a aparecer por las tardes y cuando el mar está revuelto. 

Cuando permanecemos en la playa en horas de sol más intenso, ponemos a Rayo una camiseta especial para protegerle de los rayos UV, además de gorra y crema protectora. Y esto hace que la "zona de impacto medusil" sea menor. Vamos que no es igual que te pique en una pierna y de refilón, a que te pique en mitad del pecho. 

Por ahora ha tenido suerte, nada de nada, ni un leve roce, a pesar de haberse bañado con el agua revuelta, por las tardes, de cualquier manera, meterse entre algas..... a él le da todo igual. Adivinad a quién le han picado.... ¡¡sí!! a mi. Lo gracioso es que yo llevo unos días sin apenas bañarme y bajando menos a la playa o bajando con un pareo que me proteja las piernas para que no me de el sol. Desde hace unos años, debido a la humedad y al clima, me sale una alergia en las piernas que me tienen que tratar y durante esos días cuanto menos sol mejor. 

Y que hice yo, pues meterme un poquito con el nene, ....., ¿dos minutos? puede ser, era tarde y el agua estaba revuelta, y ¡zas! ahí estaba, encima de mi rodilla una "patita" marcada. Debía ser muy pequeña porque apenas escocía. Asi que era un buen momento para utilizar el remedio que os conté antes de irnos de vacaciones: Medusicalm. Se trata de unos polvos que se deben aplicar sobre la picadura. Mal no me iba a hacer, son ingredientes naturales y está específicamente hecho para las picaduras de medusa. La verdad que sentí alivio y al llegar a casa la inflamación había bajado. Como digo era pequeñita, pero consiguió aliviarme.

Espero que Rayo no lo tenga que utilizar.... con lo quejica que está últimamente con las "pupas"...... 

Empezamos la última semana de vacaciones, y os confieso que por una parte comienzo a echar de menos mi casa, mis gatas.... pero por otra, ¡no quiero que se acaben! Asi que ya estoy pensando en nuestra próxima escapada, que será en otoño, y con la que Rayo está muy ilusionado.... ya os contaré ya ......

viernes, 3 de agosto de 2012

Desayunos y meriendas saludables


El desayuno y la merienda son dos momentos importantes de cara a la alimentación de nuestros hijos. El desayuno, todos sabemos por qué, se dice que es la comida más importante del día, y si queremos que afronten la jornada con un mínimo de energía, necesitamos que tomen todo aquello que les aporte vitalidad y les de fuerza. Si Rayo no desayunara en condiciones, no sé qué sería de él. Su ritmo de actividad es frenético, desde muy temprano. Es más, durante el curso se levanta antes para que le de tiempo a tomarse todo su desayuno. Y ahora de vacaciones, ya sin horarios, lo hace con tranquilidad.

Lo importante es variar, porque si les damos siempre lo mismo acaban aburriéndose. Con los niños hay que reinventarse continuamente si queremos conseguir nuestro objetivo. La base siempre igual, eso sí, ¡lacteos! Si conseguimos un aporte extra en ese vaso de leche, mejor que mejor, toda ayuda es poca ahora que están creciendo tanto. Ya sabéis que soy fan de Cola Cao, pero si además es Cola Cao Complet, tenemos ayuda extra (vitaminas, minerales, calcio, y toda esa lista interminable que suelen contarnos en el envase, que aunque no me la sé, soy consciente de su valor).  Y a ese vaso de leche con sus “ayudas” le añadimos tostadas con aceite, tostadas con mermelada, o bien unos cereales, unas galletas, ….., un día se me ocurrió hacerle las tostadas dándoles forma con los moldes para hacer galletas. ¡Qué éxito! Tostadas con forma de corazón, de elefante, de estrella….. Los niños comen primero con la vista.

Durante todo el curso a Rayo le ha gustado merendar bocadillos. Soy una defensora de las meriendas tradicionales y como digo mi hijo gasta mucha energía, con lo cual necesita buenas meriendas para aguantar hasta la hora de la cena. Pero con el calor parece que no le apetecían tanto, así que la leche fresquita ha sido una buena alternativa, siempre chocolateada, ya sabéis…. ;) la leche blanca no va con él. Leche con galletas o leche con cereales son las meriendas estrella, se lo come fenomenal y yo contenta porque conseguimos el objetivo: una buena alimentación.

Ni que decir tiene que entre medias tenemos el “picoteo” propio del verano, pero eso me importa menos si  las comidas principales las hace bien y completas.

Si durante el curso escolar es importante que los niños sigan una dieta sana y variada, no digamos ahora en verano. Piscina, playa, carreras, juegos, el día se les queda pequeño para todo lo que quieren hacer. Como dice mi peque, “mamá necesito repostar”, se nota que es un amante de los coches, ¿verdad?

jueves, 2 de agosto de 2012

Estoy de vacaciones

¡Sigo viva! Mi desaparición y mi desconexión se deben únicamente a unas placenteras vacaciones en familia. Unas vacaciones que están resultando ser estupendas, donde estamos consiguiendo lo que nos proponíamos: descanso, diversión y mucha tranquilidad. 

Cuando a principios de mes Rayo nos dio un nuevo susto sinceramente pensé en cancelarlo todo, pensé que no sería posible marcharnos, me dio miedo hasta el mismo día que partimos hacia aguas andaluzas..... pero decidimos que aunque fueran pocos días el niño se merecía ese descanso que habíamos planeado con tanta ilusión.Así que con un equipaje ligero, algo de miedo y mucha ilusión nos fuimos rumbo a Almería. 

La experiencia ha sido fantástica, nos enamoramos de las agua de Vera, de su tranquilidad, de su falta de bullicio, de su arena morena, de su olor. Unos días con encanto, donde Rayo lo ha pasado de maravilla y donde hemos recuperado al niño de siempre: imparable, activo, incansable. No me cansaba de mirarle nadar, correr, reir, brincar. Y poco a poco fui recuperando la confianza y la sonrisa, ver a mi niño tan bien me devolvió la tranquilidad. 

De alli rumbo a levante, a nuestra casa. Aquí lo esperado mucho calor, mucha humedad,...., y mucha gente. Demasiada para nuestro gusto. Somos más de lugares tranquilos, pero la economía no da para tres semanas de hotel, así que a caballo regalado ...... Y aqui playa, playa y en los ratos libres .... ¡playa! Rayo adora la playa, el agua, el mar. De vez en cuando, se queda sentado en la orilla absorto mirando y escuchando las olas llegar. 

Sus nuevas aficiones son hacer snorkel y coger las olas con su tabla, está hecho todo un profesional. Pero lo más importante es que tolera bien la actividad física y acaba el día sin dolor de cabeza. Eso sí, a las 10,30 a más tardar, a la cama. Es muy importante respetar su descanso. Aunque sinceramente, papá sin complejos y yo acabamos el día tan cansados que aunque pudiéramos dudo que fuéramos a alguna parte. 

Hasta me he dado el lujo de leer, una pasión que no he podido cultivar mucho en los últimos tiempos. Ando absorta en un libro, tengo otro preparado y una feria del libro me espera en el pueblo...... estoy deseosa de encontrar más lectura. He abandonado internet, he desconectado absolutamente del trabajo, en definitiva he sufrido un proceso de desintoxicación de lo más saludable. Y me he dado cuenta que paso demasiadas horas sentada al ordenador, algo que tendré en cuenta cuando regrese a casa. Hay que optimizar el tiempo, ya pensaré en la manera de hacerlo. 

En definitiva, estas semanas están siendo un regalo y lo mejor, es que aún queda tiempo por disfrutar.